Trabajar en negro implica asumir demasiados riesgos

La economía sumergida siempre ha existido. Sin embargo, a raíz de la crisis económica este problema se ha agravado, ‘porque hay que comer’, es la excusa que usan muchos. De hecho, desde que estalló la crisis en 2008, la economía sumergida en España ha crecido al ritmo de casi 15 mil millones de euros cada año.

Sin embargo, lo cierto es que el trabajo en negro tiene muchos rostros, y no siempre es el de la desesperación. Muchos prefieren cobrar algunos ‘trabajillos’ en negro y evitan hacer las facturas o entregar los recibos porque así pueden embolsarse una mayor cantidad de dinero, que de otra manera se verían obligados a declarar a Hacienda.

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Un problema que mueve millones de euros

Según indica un informe de la Asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda, en España el trabajo sin declarar suma 253 mil millones de euros. De hecho, aunque es difícil obtener datos precisos, se estima que la economía sumergida representa entre el 18% y el 24,6% del PIB. Estas cifras hacen que España sea el noveno país de la OCDE donde más se defrauda.

Según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, uno de cada cuatro negocios trabaja en negro, lo cual representa aproximadamente 1 millón de empresas. De hecho, ¿sabías que el 70% del dinero efectivo que se mueve en el territorio nacional es en billetes de 500 euros? Aunque prácticamente todos tenemos tarjetas de crédito y cuentas bancarias, el 83% de las transacciones se siguen haciendo en efectivo ya que es la mejor manera para borrar los rastros y cobrar o pagar en ‘B’.

Hace poco, Randstad, una empresa de los Países Bajos dedicada a los recursos humanos, realizó un estudio a nivel mundial en el que también analizó a España. Según esta investigación, en nuestro país hay más de 2 millones de empleos en negro y se estima que si esta tendencia desapareciera, podrían crearse 3,2 millones de empleos.

Los inconvenientes de trabajar en negro

Para el trabajador, además del fraude fiscal que implica no declarar sus ingresos, esta situación le deja completamente desprotegido. De hecho, no estará dado de alta en la Seguridad Social, por lo que no podrá cotizar ni tener derecho a la asistencia sanitaria primaria, las prestaciones por desempleo y la incapacidad laboral. Además, durante ese tiempo no estará contribuyendo a su pensión de jubilación. Tampoco podrá reclamar el impago de salarios ni solicitar el finiquito.

Por supuesto, trabajar en negro y cobrar el paro es aún peor. De hecho, aunque pocos lo saben, en 2013 se realizó una modificación al Código Penal en la cual se contempla que el fraude a la Seguridad Social es un delito que puede ser castigado con una pena de 6 meses a 3 años de prisión, sin importar la cantidad que se haya defraudado.