FALSOS MITOS SOBRE EL CASCO

Un buen casco es condición indispensable para cualquier motorista que se quiera lanzar a la carretera. Nunca hay que olvidar que el motorista con casco reduce en un 40% las probabilidades de sufrir lesiones graves en caso de accidente. El deseo de seguridad y prevención y el sentido común deberían bastar para que todo el mundo hiciera buen uso de él, pero lamentablemente muchos conductores lo usan solamente por ser su uso obligatorio y para evitar sanciones. ¿Quieres encontrar un casco moto Andorra o España?

Sin embargo, ya se sabe que el sentido común es el menos común de los sentidos, y corren muchos mitos falsos entorno a inconvenientes que el casco supuestamente conlleva a la hora de conducir. Estos mitos, de ser creídos, pueden poner en riesgo la vida de muchas personas, por lo que consideramos conveniente aclararlos y desmentirlos.

 

El casco NO reduce la visión

Un clásico argumento de quien quiere evitar ponerse el casco es que le impide tener buena visibilidad al conducir. Esto es falso, ya que cualquier casco integral ofrece un campo de visión de unos 210º. Eso sí, hay que evitar a toda costa los cascos con viseras oscuras.

 

El casco NO impide captar bien los sonidos

Es cierto que el casco amortigua el sonido ambiente, pero no ensordece ningún sonido y la percepción auditiva del tráfico sigue siendo completa. Con lo cual, el casco no interfiere para nada en nuestra captación sonora del entorno. Además, si tenemos en cuenta lo molesto que resultaría el sonido del viento si no llevásemos el casco, está claro que llevándolo salimos ganando.

 

El casco ventila

También hay quien dice que el casco retiene el calor y calienta la cabeza. Esto no sucede si se usa un casco fabricado con materiales aislantes diseñados precisamente para evitar este efecto. Un buen casco tendrá un óptimo sistema de ventilación. Además, en caso de pasar un poco de calor, ¿no sería eso preferible a arriesgar nuestra vida en caso de accidente?

 

Los motoristas con casco tienen menos accidentes

No sabemos bien en qué se basa este mito, pero algunos parecen convencidos de que los motoristas que usan el casco tienen más accidentes. Más allá de la opinión de cada uno, sólo hace falta consultar las estadísticas oficiales para salir de dudas: los conductores que llevan casco se preocupan más por su seguridad y, por consiguiente, suelen ser más prudentes y tienen menos accidentes. Y si el casco usado es de un color llamativo, como rojo o blanco, el número de accidentes disminuye todavía más.