Correr con dolor de espalda

Muchos runners, sean amateurs o profesionales, pueden sufrir dolor de espalda; especialmente, en las lumbares. Cuando te lesionas una articulación o empiezas a sufrir artritis, es fácil reposar y usar productos especializados, como synvisc. Pero no queda tan claro qué hacer cuando, mientras nos encontramos a la carrera, nos duelen las lumbares. ¿Parar? ¿Seguir? ¿Se puede prevenir?

Consejos

Cuando sufrimos un dolor agudo, ya sea de lumbalgia o por ciática, los expertos recomiendan reducir el nivel de ejercicio hasta que resulte soportable, pero que nunca lleguemos al reposo absoluto. Está más que demostrado que moverse es mucho mejor que quedarse quieto.

Una vez sentimos dolor en la espalda y hemos reducido el ejercicio, el tratamiento farmacológico (como analgésicos y relajantes musculares), así como otros tratamientos no invasivos (calor local, fisioterapia, cremas específicas) pueden ayudarte a controlar las molestias. Pero no te autodianostiques sin haber consultado antes con un profesional.

Los expertos aseguran que, entre 4 y 8 semanas después que haya comenzado el dolor lumbar, el ejercicio aeróbico alivia los síntomas y contribuye a que la zona afectada se recupere. Caminar es el ejercicio más sencillo, pero también puedes moverte en una piscina, hacer natación o ejercitarte en una máquina elíptica.

Dolor crónico

Si supera las 12 semanas, se entiende que el dolor ha pasado a ser crónico. En este caso, el ejercicio sigue siendo de ayuda, pero a veces hay que recurrir a tratamientos más agresivos.

Caminar, ejercicio aeróbico, yoga, pilates, fisioterapia… contribuyen a reducir y eliminar el dolor.

Para prevenir llegar a este punto, lo ideal es mantenerse siempre activo, a nivel laboral y de deporte. Además, debemos evitar sobreesfuerzos y posturas forzadas, así como el sobrepeso externo (levantar pesos) y el propio.

Unas zapatillas adecuadas

Usar unas zapatillas deportivas inadecuadas puede catapultarte a un mundo de dolor y lesiones. Escoge unas indicadas para salir a correr, que te resulten cómodas, hechas de materiales que transpiren y que reduzcan el impacto.

En definitiva, no vale la pena quedarse quieto por un dolor de espalda, aunque sí debes ser responsable y tener cuidado. Si te duele mucho, camina. Si te duele un poco menos, empieza a trotar. Y, si el dolor se va, vuelve a correr. Pero siempre consulta con un médico.